Vulg. reg., Dícese del bombero de nuevo ingreso, sobrado de energía, todo él una revolución, y en el fondo, bastante torpe. Origen posiblemente militar, término utilizado con buena intención.
Bien. Pues cuando estábamos acabando las prácticas los bichos de 2019, propuse un fin de semana que gozó de bastante acptación de barranquismo en el valle del Cinca. (este último extremo nunca estuvo claro, pero finalmente así fue)
Jorge, Diego, Kike, Adriá, José y yo mismo, Salimos el viernes destino a Ainsa, previo paso por empresa de alquiler en la que nos trataron muy bien, y que espero nombrar.
A la mañana siguiente, con el debido retraso, emprendimos el camino hacia la Foz de la Canal, para descender la integral.
El escenario es impresionante, aún con la cantidad de agua que encontramos, que por otra parte es la habitual, y se vuelve aún más, tras comprobar que en el R70, nos hemos cargado la camisa de la cuerda (que no hicimos cambiar de posición)
Bien. Pues cuando estábamos acabando las prácticas los bichos de 2019, propuse un fin de semana que gozó de bastante acptación de barranquismo en el valle del Cinca. (este último extremo nunca estuvo claro, pero finalmente así fue)
Jorge, Diego, Kike, Adriá, José y yo mismo, Salimos el viernes destino a Ainsa, previo paso por empresa de alquiler en la que nos trataron muy bien, y que espero nombrar.
A la mañana siguiente, con el debido retraso, emprendimos el camino hacia la Foz de la Canal, para descender la integral.
El escenario es impresionante, aún con la cantidad de agua que encontramos, que por otra parte es la habitual, y se vuelve aún más, tras comprobar que en el R70, nos hemos cargado la camisa de la cuerda (que no hicimos cambiar de posición)
Tras un tramo un poco largo de transición, el barranco cobra de nuevo continuidad en el tramo inferior, mucho mas encajonado y con 2 hoyas que resultan aún más estéticas que el circo de la cabecera. No tengo fotos porque no tuvimos medios.
Al día siguiente, subimos al barranco de Trigoniero, que encontramos con un caudal bastante generoso, puesto que la presa superior se encontraba completamente abierta. Pudimos descender (con cierto arrojo) todas las cascadas por el agua, hasta llegar a la última, donde lo único prudente parecía salirse del agua.
Del tirón, un par de mordiscos mediante, subimos para la Barrosa, descendiéndolo sin las habituales dudas del tobogán, gracias a que yo ya lo había repetido unas cuantas veces y donde pudimos ver algunas piruetas involuntarias, la mejor de mano de Kike, cuyo cuerpo aparentemente inerte, se precipitó a la poza hecho un ovillo.
Aquí quedó seguramente la ultima oportunidad de juntar a nuestra promoción, y un fin de semana en el que flotaba en el aire la ilusión de ser recién llegados.

