Después de un periodo de mucho estudio y castigo, vuelvo a tener tiempo y muchas ganas de hacer cosas; y ganas, también, de llevar un registro de las cosas que voy haciendo y de darles un poco de sentido a las fotografías que, a miles, se van acumulando sin volver a mirarlas jamás.
Y también, que ya hace tiempo que llegó un punto en el que la edad hace que sienta que se me escurre la vida entre los dedos.