Una de mis grandes alegrías en el ingreso al Ayuntamiento de Burgos, ha sido sin duda, corroborar y participar de la enorme vida colegueo-amigotera que hay en el parque. Este viaje, con otros 25 compañeros, ha sido la primera de las grandes movidas recreativas de las que espero participar.
Allá voy.
Sería, pienso que agosto, cuando Charly y Sevi empezaban a sondearme sobre si sabía esquiar y cuanto, y allá por octubre, ya estaba cerrado en la cabeza del primero, el que iba a ser nuestro siguiente (para mí el primero) destino de esquí, los Alpes Tiroleses.
El 25 de enero, salimos de las cocheras. Apaño de maletas (23kg). Yo, ni la más remota idea de nada, encarnando al más genuino turista despreocupado. Como si de una agencia de viajes se tratara, Charly, Flores, y por decir algo, también Raulón, se habían ocupado de vuelos, alojamientos y todo el resto de la logística. El jueves me tocaba cocinar, hasta ahí mi preocupación.
Tras una bonita jornada de coche/parking/avión/parking/coche, llegamos a nuestro casoplón, donde nos alojaríamos la mayoría de nosotros, mientras que los 6 más finolis, se fueron al apartamento pequeño.
Yo me metí con Jorge en una habitación de puta madre, hasta que estando ya dormidos, apareció Farma, vagando en búsqueda de amparo para poder descansar aquella noche. Le acogímos como a un huérfano y compartí con él mi enorme cama durante toda la semana, y durante aquella noche, también mi cortísima manta.
26/01/2020
Al día siguiente, fuimos a Ischgl.
Ischgl, es para muchos una de las mejores estaciones de esquí del mundo. Junto con el pequeño pueblo suizo de Samnaun, forman el prestigioso dominio esquiable de la Silvretta Arena. (copy/paste)
Ischgl, es para muchos una de las mejores estaciones de esquí del mundo. Junto con el pequeño pueblo suizo de Samnaun, forman el prestigioso dominio esquiable de la Silvretta Arena. (copy/paste)
Se cumplía nuestra previsión, y el impresionante "Powder Austriaco Permanente" se había marchado haría como un mes. Ischgl es una de las estaciones enormes, repleta de posibilidades para encadenar bajadas de 1200 metros del tirón, pero el día, no era aquel. No tuvimos muy buena visibilidad, ni tampoco nieve. Estaba pelado. Si hubo algo positivo, fueron las instalaciones impresionantes, los telesillas velocísimos con asientos calefactados y las "gulash soup".
Para colmo, mis esquíes no iban. Estaban recién afilados en Decathlon, (¡Cuidado!) se enganchaban al llevarlos planos y se iban al cantear. Era imposible esquiar así, mucho más de lo que cabe suponer, y se apoderó de mi una mezcla entre frustración y miedo de no ser capaz de solucionar el asunto para las jornadas venideras.
No estaría bien, dejar de hacer mencion a Satzi Bar. Si hay algo de lo que se había hablado más que de la nieve austrica, es del apres-ski. A las 5p.m., acudimos y entramos en ese ambiente tan de 5a.m.
Y aquí una foto de la gogó que nos recibió, y que junto con sus otras 5 animadas compañeras, son las responsables máximas del ambiente que allí se respira.
Afortunadamente, el tallercito y alquiler de esquíes a 10 metros de nuestro apartamento, fue el lugar idóneo para rehacer mis cantos y hablar con los encantadores dueños de aquel negocio, que eso sí, solo querían cash.
"Service is mistaken, tomorrow they will be just right". Amén.
Por la tarde y noche, picoteo, charla, cena y muy divertido jugar al "código secreto", y al día siguiente, nervioso por recoger mis esquíes y sin tenerlas todas conmigo de que fueran a funcionar, me plante a las 8 de la mañana en la tienda para no llegar tarde a nuestra cita con Sölden.
Moverse resulta sencillo, y no es necesario vehículo para alcanzar cualquiera de los sectores. De buena mañana. nos dirigimos a lo más alto, un poco desperdigados unos de otros, y desde allí, por una pista negra, ese día en condiciones de fuera de pista, por primera vez, disfruté y mucho, de la buena nieve y la continuidad brutal, que fue lo que caracterizó a todo el resto del día, con un montón de descensos continuados de más de 1000m de desnivel, dentro y fuera de pista, por nieve buena a decente (conforme pasaban las horas) y a un ritmo trepidante, que se cobró la primera y única víctima (leve) de toda la semana. El aductor de Sevi se llevó un cañonazo que parecía más dañino de lo que luego resultó, pero que sí que le aparto de las pistas al día siguiente.
Si hay una sensación que defina este día, es la de adrenalina. Sin embargo, lo que se puede ver en vídeo a continuación, son Charly y Sevi, haciendo el moñas, requisito indispensable para que Juan Car pueda grabar, que bastante hace ya.
Y aquí una foto de la gogó que nos recibió, y que junto con sus otras 5 animadas compañeras, son las responsables máximas del ambiente que allí se respira.
Afortunadamente, el tallercito y alquiler de esquíes a 10 metros de nuestro apartamento, fue el lugar idóneo para rehacer mis cantos y hablar con los encantadores dueños de aquel negocio, que eso sí, solo querían cash.
"Service is mistaken, tomorrow they will be just right". Amén.
Por la tarde y noche, picoteo, charla, cena y muy divertido jugar al "código secreto", y al día siguiente, nervioso por recoger mis esquíes y sin tenerlas todas conmigo de que fueran a funcionar, me plante a las 8 de la mañana en la tienda para no llegar tarde a nuestra cita con Sölden.
27/01/2020
Al igual que el día anterior y que los siguientes, el forfait en Sölden cuesta unos 55 euros, y al igual que los días siguientes y al contrario que el anterior, mis esquíes iban de puta madre.![]() |
| Foto de Juan Carlos García Moreno |
Si hay una sensación que defina este día, es la de adrenalina. Sin embargo, lo que se puede ver en vídeo a continuación, son Charly y Sevi, haciendo el moñas, requisito indispensable para que Juan Car pueda grabar, que bastante hace ya.
y por aquí, un vídeo de mierda, pero aquí salgo yo.
Aquella tarde, estuvo marcada por las elucubraciones sobre cómo huir del temporal que venía los siguientes días. Raúl tenía claro que Nauders, que estaba lejos, pero que por sus condiciones más boscosas, seguramente tendría mejor visibilidad. Después de aguantar infinidad de vaciles sobre la precisión de sus pronósticos y consejeros, al fía siguiente, después de descartar alguna estación sin nieve, acabamos en Nauders; y lo pasamos pipa.
28/01/2020
Nauders es una estación pequeñita, pero como todas, presenta un desnivel muy grande y fue un sitio ideal para poder esquiar cuando se preveía poquísima visibilidad, tal y como predijo Raulón y jamás le reconoceremos.
Al día siguiente, no había elección. Había nevado toda la noche y seguía nevando. Los coches se quedaban donde estaban. Esquiaríamos en nuestro pueblo.
29/01/2020
Kappl.
Ponerse los esquíes en el portal de casa mola, pero mola aún más esquiar sobre 80cm de nieve recién caída, con muy baja temperatura, que dan una sensación única de flotar, y que fueron la invitación ideal para no tocar demasiado las pistas en todo el día, exceptuando las que estaban cerradas. Si bien esquiar fue muy divertido, no fue menos agotador. Junto con Jorge, Pepino y Tomás, no paré en todo el día, y la posición retrasada que exigían las condiciones, me dejo muerto. Muerto, pero eufórico.
Y para muestra, un botón. Otro vídeo cojonudo de Juan Car. Una pena no salir por ahí para guardarlo con mas cariño.
30/01/2020
Superada la euforia, pero no la muerte, el día siguiente lo pasamos en Lech, el sector más septentrional del dominio esquiable de Sankt Anton. Esta jornada, yo la superé en modo economía, llevando a cabo las funciones básicas para la supervivencia, y delegando la orientación y cualquier decisión. Aquí un video (Juan Car), que sintetiza en unos segundos, el espíritu de la jornada. Starring, Roberto "el Niño" Cuesta.
Quedaba un día, y yo sabía que esta jornada de flojera total, significaba energía para la siguiente.
30/01/2020
Del dominio de Ski Arlberg (Que tendíamos a llamar Sankt Anton a lo sumo, pero normalmente "San Antón") lo mejor es Sankt Anton. O para ser fieles a lo vivido, San Antón. Y allí disfrutamos de nuestra última jornada, marcada por la niebla y la lluvia por la mañana, pero que tras la comida, se convirtió en un día de sol, con la parte alta de la estación en buenísimas condiciones, y yo con las piernas casi enteras.
A través de un impresionante Teleférico colgado a ¿150? metros de altura, accedimos al pico Valluga, y tras un pequeño descenso y coger una percha, llegamos a la salida de una pala repleta de nieve virgen (Canal de SchindlenKar, recorrido 15 y 15a), que unida a la soledad y el silencio, otorgaban esa sensación de montaña tan difícil de encontrar en una estación de esquí. Repetimos este periplo una segunda vez, casi con la misma sensación. Espero hacerme con alguna foto.
31/01/2020
Rellenamos el día de regreso a casa con una visita a Innsbruck, ya que las enormes retenciones en la carretera no nos permitieron visitar el castillo de Neuschwanstein. Una visita al macro rocódromo, para saciar la curiosidad y un paseito por su recogido casco viejo, cuyo valor fundamental, curiosamente, es el de ser un mirador del enclave en el que se encuentra esta pequeña ciudad.






